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Sistemas operativos y programas

A ninguno se nos escapa que, ya desde antes del nacimiento del conocido sistema operativo MS-DOS (MicroSoft Disk Operating System), comenzaron a aparecer programas informáticos de usuario dedicados a la Astronomía, si bien las aplicaciones informáticas habían sido usadas desde mucho tiempo antes por las Agencias Espaciales desde un punto de vista profesional.

Esta primera distinción entre programas de usuario y programas profesionales es muy importante, puesto que no todo el mundo tiene acceso a sistemas operativos como Unix (o Linux). Pero ¿cuáles son los distintos sistemas operativos entre los que podemos escoger? En primer lugar, hay que recordar que la popularización de la informática de usuario la llevó a cabo en los años 80 la compañía Microsoft con su sistema operativo Windows, para el que hay disponible una gran cantidad de aplicaciones.

Pero no todo es Windows: también existe el sistema operativo Mac, defendido a ultranza por sus usuarios y con un nivel de desarrollo y perfeccionamiento envidiable por los usuarios de Windows. Durante el año 2000 la compañía Apple, creadora del sistema operativo Mac, se ha acercado cada vez más a los modelos de desarrollo iniciados por la comunidad de usuarios de Linux con su sistema operativo Mac X.

Otro sistema operativo con un desarrollo bastante estable y que lleva tiempo en el mercado es BeOS, orientado a la realización de proyectos multimedia y científicos: la última versión de este sistema operativo (BeOS 5) es gratuita y se puede descargar de Internet, aunque no es aconsejable hacerlo sin un buen gestor de descargas como GetRight o GoZilla, debido a su tamaño.

Por último, hemos asistido en pocos años al desarrollo de la informática móvil, que ha conllevado la aparición de diferentes sistemas operativos para dispositivos portátiles, como son Windows CE, Psion o PalmOS, siendo este último el más difundido en la actualidad y para el que se encuentra mayor cantidad de programas.

Éstas son, pues, las diferentes opciones que se nos presentan como usuarios de ordenadores a la hora de escoger un sistema operativo, lo que llevará consigo que podamos ejecutar determinados programas y no otros, dependiendo del sistema operativo para el que hayan sido desarrollados.

A un nivel más avanzado nos encontramos con el sistema operativo Linux, derivado a partir de Unix: este sistema se distribuye bajo una licencia con el nombre de GPL (General Public License). Simplificando muchísimo el tema (perdón por la barbaridad), podríamos decir que es gratuito y las aplicaciones desarrolladas para él también. Estas aplicaciones son las que utilizan, por ejemplo, la Agencia Espacial Europea (ESA), la NASA o el Observatorio Astronómico Nacional en el caso de España. Suele tratarse de programas que se distribuyen con su código fuente y que pueden ser modificados libremente siempre que sigan manteniéndose dentro del tipo de licencia GPL.

Por otra parte, este sistema operativo presenta gran cantidad de distribuciones, y así es frecuente hablar no de Linux, sino de RedHat, Mandrake, Debian o SuSE, por citar sólo las más conocidas. Una distribución no es más que una recopilación de software para Linux que realizan diferentes compañías y que normalmente se compone del software de sistema, programas de aplicación y un mecanismo de instalación y configuración que pretende facilitar la labor al usuario. Estas distribuciones se suelen vender en formato de CD-ROM a un precio muy bajo. Pero, ¿no hemos dicho que era gratuito? ¿Qué se vende entonces? La compañía no vende el sistema operativo Linux sino fundamentalmente el mecanismo de instalación y configuración creado por ella. Este sistema operativo es el utilizado por los profesionales de la Astronomía, aunque cada vez más aparecen programas que pueden ser interesantes para el aficionado.

Dentro de las aplicaciones informáticas hay una gran cantidad de métodos de distribución: por un lado, están los programas comerciales (aceptas el contrato con la compañía, pagas y los utilizas); por otro, están los programas shareware (pruebas el programa durante un periodo de tiempo y, si te interesa, lo compras al programador que te suministra un nombre de usuario y un número de registro); y por fin, está la labor desinteresada de los programadores que suministran su programa a la comunidad informática con el sistema de distribución freeware: este tipo de programas son gratuitos y, por regla general, no exigen ningún tipo de pago por su registro, aunque es muy conveniente agradecer a sus autores su esfuerzo por medio de un correo electrónico. Nunca será suficiente el agradecimiento que los usuarios podemos mostrar a los desarrolladores de este tipo de programas, que dedican su tiempo personal a poner al servicio de la comunidad aplicaciones útiles y gratuitas.

 

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  Copyright © 2001 Javier Sánchez Quirós